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Un año para recordar

El 2020 ha sido un año lleno de suposiciones, tan contagiosas como el virus que por sorpresa nos abordó. Los hechos nos dan clara muestra de ello. En esta entrada sobre lo acontecido en el ámbito de la educación, se traen a colación las reflexiones de profesores de reconocido prestigio, David Little y Fernando Trujillo, considerados referentes del panorama educativo en la actualidad. Y además se plantea la disyuntiva de si el 2020 ha sido un año para olvidar o para recordar.

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  Photo by Ron on Splash (@rohankrishnann)

   "Ninguna suposición es más engañosa que la que asegura poder hacer mañana lo que no pudimos hacer hoy." 

                                                           Orison Swett Marden (escritor americano)

Nada más arrancar este 2020 suponíamos que íbamos a tener un año redondo. Pensábamos que eso era lo que nos sugería la cifra que lo formaba: 20 - 20. A todas luces suponíamos que se trataba de un número redondo terminado en 0, formado por la repetición del número 20. Suponíamos que sería, simplemente, un año bisiesto más, conocido con el número 2020 Anno Domini. En otras palabras, el vigésimo año del tercer milenio, el último año de la segunda década del siglo XXI o el primero del tercer decenio de los años 2020.

A decir verdad, el 2020 nos sonaba a un número tan redondo como perfecto. O, al menos, eso suponíamos. Pero con el transcurrir de los meses pronto descubriríamos que la supuesta redondez era simplemente una inmensa estupidez. Y a los hechos me remito. Este “Año de la Rata”, en el horóscopo chino, se ha caracterizado por la pandemia del COVID-19 originada en la ciudad de Wuhan a finales del 2019, salpicándonos a todos y llegando a todos los rincones del planeta.

Este 2020 que se nos va ha sido un año en el que el coronavirus, “ese inquilino en nuestras vidas” tan invisible como inesperado, llegó sin avisar. De manera repentina y sin anestesia. Inundándolo todo y alterando todas las facetas de nuestras vidas. Ha sido un año trágico, en el que supusimos que estábamos preparados para todo y hemos descubierto que en realidad no lo estábamos para nada.

Del mismo modo, en el ámbito educativo también suponíamos que estábamos preparados. Llegó el coronavirus y tiró por tierra esas imaginarias suposiciones, abriendo las grietas del sistema educativo y poniendo el dedo en la llaga en sus carencias. Se cerraron las puertas de nuestros centros (de todas las etapas educativas) y se acentuaron las realidades desiguales existentes en nuestra sociedad. En esa misma línea, Fernando Trujillo (Profesor de la Universidad de Granada en Ceuta) planteaba la cuestión de si “¿Existe igualdad de oportunidades en sociedades altamente desiguales?” en un excelente Webinar* (“EVALUACIÓN Y EQUIDAD DESDE EL CONFINAMIENTO”) celebrado el pasado mes de mayo.

(*Webinar:https://www.youtube.com/watch?v=VwyslLl8XME&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1ZqYFBZOMJMn3D7S5x2y4XTrGTbFnsCawYnYvVjR_zbN9g649SKwgSsL8)

En este año que presuponíamos que todo iba a ir sobre ruedas también en la Educación de Personas Adultas (EPA), pasamos de una educación presencial a otra virtual de manera repentina y sin previo aviso. Suponíamos que estábamos preparados para hacer frente a cualquier realidad pero florecieron vertiginosamente las deficiencias existentes para un porcentaje significativo del alumnado que nutre a nuestros CEPAs.

La brecha digital en la EPA, como fiel reflejo de la brecha social, puso encima de la mesa una problemática que yo mismo tildé como “la Triple Falta”, refiriéndonos a la falta de dispositivos informáticos, la falta de conectividad y la falta de competencia digital. (Ver la entrada publicada en este blog, el 28/05/2020: https://epale.ec.europa.eu/es/blog/la-triple-falta).

Muchas veces suponemos los docentes que dando respuesta a las dos primeras (la falta de ordenadores, portátiles o tabletas en el alumnado sin recursos; y la falta de conexión a internet) ya todo está resuelto. Dando por hecho, de ese modo, que reina un dominio pleno de la competencia digital por parte de todo nuestro alumnado. Craso error.

Ya nos lo recordó el Profesor David Little (del Trinity College de Dublin) en el Webinar* “COVID-19 AND LANGUAGE LEARNING EDUCATION: TWO CHALLENGES, ONE RESPONSE”, organizado por el European Centre for Modern Languages of the Council of Europe el pasado 3 de diciembre de este 2020:

“Effective distance learning requires much more than a reliable laptop, a stable internet connection and a quiet room”.

(El aprendizaje a distancia requiere mucho más que un ordenador portátil de confianza, una conexión a internet segura y una habitación tranquila)

(Webinar*: https://www.youtube.com/watch?v=3qq4lWCJB8E)

De hecho, la tercera falta, por ser la última en ser mencionada, no deja de ser importante. Ni tampoco es la menos importante. No podemos dar por sentado que nuestro alumnado posee esa “digital competence” a la que se refiere David Little entre líneas. Y también suponíamos que nuestro alumnado en los CEPAs poseía las habilidades digitales necesarias para poder desenvolverse con soltura con las TIC. Y una vez más estábamos equivocados.

Sin lugar a dudas, este 2020 ha sido un año lleno de suposiciones, ¿no crees? Yo, por mi parte, supongo que este 2020 no lo olvidarás, ¿verdad?

En definitiva, aunque para muchos, el 2020 ha sido un año para olvidar, no podemos desaprovechar esta inmejorable oportunidad.

Para todos, este fatídico 2020 ha de ser un año para recordar…

¡… y, sobre todo, del que tenemos mucho que aprender en este Aprendizaje a lo largo de la Vida en el que todos, irremediablemente, estamos inmersos!

A todo esto, y antes de poner el punto final en este año de suposiciones, yo también tengo una suposición antes de terminar…

Supongo que el 2021 será mucho mejor.

Al menos, eso es lo que deseo… y os deseo.

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