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Tecnología en positivo: nuevo método de detección de deficiencias o dificultades para el aprendizaje «basado en las necesidades» para el entorno penitenciario

14/01/2020
di Helen Arnold-Ri...
Lingua: ES
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Learning disabilities word cloud

 

 

Deficiencias o dificultades para el aprendizaje: un desafío por definición

En la última década se ha incrementado la atención prestada al número de personas con deficiencias o dificultades para el aprendizaje dentro del sistema penitenciario. Varias publicaciones, entre ellas Unlocking Potential - A review of education in prison y The Bradley Report (enlace externo), comentan el desafío que plantea cuantificar el número de personas que presenta este tipo de trastornos dentro del sistema penitenciario. El Coates Review (enlace externo) indicaba que al menos una de cada tres personas presentaba deficiencias o dificultades para el aprendizaje. Sean cuales sean las cifras exactas (que pueden variar de un centro penitenciario a otro según el grupo de estudio y el sexo), estos documentos hacen un llamamiento no solo a la identificación de los reclusos que presentan estos trastornos, sino también a la mejora de las competencias del personal penitenciario para poder prestarles el apoyo que precisen en la práctica.


 

Inclusión en un mismo «saco»

Dentro del «saco» de las deficiencias o dificultades para el aprendizaje se incluyen diferentes patologías, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno del espectro autista, la dislexia, la dispraxia (también llamada trastorno del desarrollo de la coordinación), la discalculia, los trastornos del habla, los trastornos de tic y las deficiencias de aprendizaje. También se han utilizado otros términos, como «trastornos o deficiencias de desarrollo» y «dificultades de aprendizaje específicas» para referirse a algunos de los trastornos antes mencionados, aunque no siempre a todos. En la actualidad, están comenzando a emplearse términos más positivos, que destacan el diferente funcionamiento de nuestros cerebros, por ejemplo neurodiversidad y neurodivergencia, en lugar de centrarse exclusivamente en la deficiencia y la discapacidad.

Hasta hace poco, gran parte de los estudios y la práctica se centraban más en unas patologías que en otras y solían realizar pruebas para detectar un solo trastorno, cuando la realidad es que con frecuencia todos ellos se superponen (un estudio reciente de las instituciones penitenciarias de menores concluyó que un 47 % de los jóvenes había mostrado competencias lingüísticas considerablemente inferiores a las del promedio de la población, al haberse identificado que más de una de cada cuatro presentaba un trastorno [Hughes et al, 2017]). Cada persona presenta unas características propias exclusivas.

 

 

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Orange umbrella in amongst black umbrellas
Exclusión

A muchas personas, el paso por el sistema penitenciario puede resultarles complicado. Muchos reclusos habrán sufrido adversidades, tanto cuando eran niños como en la edad adulta, por lo que corren mayor riesgo de padecer trastornos mentales, como el impulso de autolesionarse o suicidarse.

También existen más probabilidades de que, en algunos casos, se hayan pasado por alto sus necesidades, no se hayan reconocido o no se les haya prestado toda la atención necesaria. Por ejemplo, algunos pueden:

  • provenir de centros de menores o de acogida. Es posible que hayan pasado de una escuela a otra y por eso, fuese más difícil hacerles un seguimiento y remitirlos a un servicio de ayuda especializado, pese a que hubiese pruebas de altos niveles de dificultad para el aprendizaje;
  • haber sido excluidos del sistema educativo. En este grupo se incluye un gran número de deficiencias o dificultades para el aprendizaje sin diagnosticar. Actualmente todavía no existen pruebas obligatorias para detectar este tipo de trastornos;
  • puede que otros no hubieran reconocido que sus necesidades eran importantes, por ejemplo si proceden de entornos sociales con padres que presentaban dificultades similares pero nunca fueron diagnosticados;
  • provenir de otro país en el que no se reconozca debidamente este tipo de trastornos;
  • ser personas sin hogar;
  • presentar otros síntomas que deban tenerse en cuenta. Cada vez es mayor el interés por la asociación entre las lesiones cerebrales traumáticas y (TBI) y el TDAH. Podría resultar difícil saber (sobre todo si no se hace la pregunta) si los problemas de atención se deben al TDAH o a una lesión cerebral, o si podrían estar causados por una combinación de estos dos problemas. El informe de Williams «Repairing Shattered Lives» (enlace externo) cita datos correspondientes a Inglaterra, donde hasta un 60 % de los jóvenes del sistema penitenciario han indicado haber sufrido una lesión cerebral traumática. También puede resultar bastante difícil determinar si una persona que ha abandonado los estudios muy joven y no ha recibido una formación esencial en lectoescritura padece dislexia.

 

Los métodos actuales pueden presentar limitaciones

Las herramientas en soporte papel para detectar estos trastornos son limitadas porque no pueden entregarse de forma sistemática, no son accesibles para quienes no saben leer o no entienden inglés, requieren la intervención de la persona para introducir la información y no facilitan feedback a la persona que responde a las preguntas. Además, suelen fijarse en un solo aspecto de la persona, al realizar pruebas para detectar por ejemplo el TDAH o la dislexia, sin tener en cuenta que las patologías pueden solaparse. Resultan limitados porque no pueden reunir la información e integrar los resultados para obtener una imagen más completa de los problemas pasados y actuales, así como de las características de la persona en concreto. Por ejemplo, si se están realizando pruebas para detectar la dislexia, también es necesario preguntar por los períodos de escolarización y por el inglés como segunda lengua, puesto que será más difícil determinar una dislexia cuando se está ante una situación de analfabetismo funcional. Las preguntas sobre lesiones cerebrales revisten gran importancia cuando se considera una posible lesión cerebral traumática/TDAH y trastorno del espectro autista, así como al establecer los motivos de las dificultades de aprendizaje. De lo contrario, pueden tomarse supuestos erróneos.

La falta de confianza y formación del personal no especializado en deficiencias y dificultades de aprendizaje también puede constituir una traba en las conversaciones con los reclusos y restringir la posterior realización de ajustes prácticos en los entornos de trabajo y formación penitenciarios.

 

La tecnología puede proporcionarnos un sistema de detección de trastornos totalmente centrado en la persona, que incluye ayuda para esta y también para el personal docente

Una herramienta accesible utilizada actualmente por más de 20 000 personas en centros penitenciarios de todo el Reino Unido es el sistema informático Do-IT Profiler, que ofrece:

  • un método biopsicosocial para identificar los puntos fuertes y los desafíos en relación con las deficiencias y dificultades de aprendizaje, además de reunir información sobre las necesidades globales de la persona;
  • herramientas de evaluación y recursos relacionados con el estudio, la alfabetización, las competencias matemáticas, el bienestar y el apoyo para adquirir competencias laborales y prepararse para la reinserción;
  • la capacidad de integrar información de diferentes fuentes y análisis de datos en un solo lugar mediante la plataforma de información de gestión;
  • feedback instantáneo específico para la persona, así como instrucciones para el personal penitenciario y datos para la planificación actual y futura;
  • herramientas de seguimiento que faciliten pruebas para emprender acciones y ver resultados;
  • pruebas en varios idiomas, también con la función de conversión de texto a voz en el idioma pertinente, lo que implica que se pueden determinar las características de varias personas del centro penitenciario simultáneamente.

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Do-IT Profiler on a computer screen

 

Para obtener más información, visite www.doitprofiler.com o póngase en contacto con info@doitprofiler.com(el enlace envía un correo electrónico)

 

 

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Helen Arnold-Richardson

Helen Arnold-Richardson

Como directora comercial de Do-IT Solutions en el sistema penitenciario británico, Helen aporta su dilatada experiencia y amplios conocimientos sobre neurodiversidad al sistema educativo penitenciario y universitario, ya que ha ocupado diferentes puestos, desde profesora de Derecho en la universidad a la alta dirección del sistema penitenciario y de menores y el sistema de educación superior. En dichos entornos fue donde se encontró con Profiler por primera vez y se convirtió en una gran defensora de su utilidad, incluso antes de trabajar en Do-IT Solutions.

Ha dirigido proyectos, contratos y equipos de ayuda a reclusos que están en prisión y a punto de entrar en ella y, como consecuencia, conoce de primera mano las dificultades a las que se enfrentan tanto los convictos como el personal penitenciario.

También ha colaborado en proyectos europeos para reducir la reincidencia y apoyar a quienes están en prisión. Ha ocupado puestos en grupos de asesoramiento y juntas estratégicas para propiciar un descenso de la reincidencia mediante programas educativos para delincuentes. Helen es además «trustee» de la organización benéfica «The Key - Unlocking Potential».

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Do-IT logo


 

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Amanda Kirby

Profesora Amanda Kirby

Amanda es cofundadora y CEO de Do-IT. Es una reputada profesional de ámbito internacional en el campo de los trastornos de desarrollo, especialista titulada en medicina general y profesora a tiempo parcial en la Universidad de South Wales. Lleva 14 años trabajando en el entorno penitenciario, desarrollando herramientas y directrices adecuadas a este contexto. Cuenta con gran reconocimiento internacional en el campo de la neurodiversidad, materia en la que se ha doctorado. Es autora de la lista de verificación sobre trastornos del desarrollo de la coordinación/dispraxia en adultos, la única recomendada por las pautas europeas de 2016 en esta materia.

Creó The Dyscovery Centre, una clínica para niños y adultos con dificultades de aprendizaje y la ha dirigido durante más de 15 años. Además ha trabajado durante varios años en servicios de salud mental para adultos. Ha pertenecido a diferentes órganos administrativos de carácter estratégico, como el grupo de trabajo estratégico sobre autismo, el Gobierno de Gales y el DWP británico. Ayudó a dirigir la elaboración del «Hidden Impairment Toolkit» del DWP y en el desarrollo del sitio web para empleadores del Reino Unido en relación con HING (grupo patrocinado por DWP).

Amanda también ha publicado 100 artículos revisados por expertos y ocho libros en la materia, que se han traducido a cinco idiomas. Además, ha trabajado como asesora de accesibilidad, por ejemplo en libros de Harry Potter/DWP/instituciones dedicadas al autismo.


 

 

 

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    Helen, this is a great blog, sincerely useful and though provoking! Thank you.... talk soon!