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Ajaveeb

La guerra al automóvil: Un problema educativo y de salud

16/05/2020
looja Antonio Reguera
Keel: ES

Hoy que muchos de nuestros centros de Educación de Personas Adultas imparten enseñanzas para la obtención del permiso de conducir, resulta que nos encontramos en plena “vorágine anti coche”.Creemos por ello que es preciso reflexionar sobre la guerra al conductor y al automóvil que se ha emprendido desde muy diversas perspectivas.

Los centros de Educación de Personas Adultas acogen en gran medida a personas trabajadoras con pocos recursos y a personas pertenecientes a colectivos poco favorecidos. Pues bien, la guerra al coche afecta significativamente a estos colectivos. Son estas personas las que residen en barrios más humildes y peor comunicados. Son estas personas las que dependen del coche para su trabajo, bien porque el coche es su herramienta, bien porque trabajan en polígonos industriales a donde no llega el trasporte público, o bien porque trabajan a turnos y en algunos de ellos no hay trasporte colectivo que les permita llegar a tiempo a su lugar de trabajo o volver a su domicilio…

Son asimismo las clases trabajadoras y los colectivos menos favorecidos los que carecen de recursos para adecuar su auto a las exigencias “pretendidamente sociales y ecológicas”.

Y, también desde el punto de vista educativo, no quería dejar apuntar que la practica al volante es muy necesaria y que cada día que no cogemos el coche disminuye significativamente nuestra capacidad de conducción, por lo que esta guerra al coche está aumentando innecesariamente los riesgos en carretera, potenciando que conductores poco experimentados se pongan al volante e imposibilitando que cojan -y mantengan- la experiencia necesaria.

En esta situación de riesgo COVID-19, el auto se nos ofrece como una alternativa segura, infinitamente más segura, que los transportes colectivos. Una vez más, importantes grupos de presión emprenden un camino equivocado….

 

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