chevron-down chevron-left chevron-right chevron-up home circle comment double-caret-left double-caret-right like like2 twitter epale-arrow-up text-bubble cloud stop caret-down caret-up caret-left caret-right file-text

EPALE

Euroopa täiskasvanuhariduse veebikeskkond

 
 

Ajaveeb

La “cultura hacedora” de la educación de personas adultas

23/05/2019
looja María Olga Expó...
Keel: ES

La cultura maker, también conocida como “cultura hacedora”, es una de las muchas tendencias metodológicas que protagonizan esta explosión pedagógica que nos sacude en los últimos tiempos. Se relaciona con el fenómeno cultural más amplio del DIY (Do it Yourself o “hágalo-usted-mismo”) que se desarrolla en espacios específicos conocidos como Fab lab (acrónimo del inglés Fabrication Laboratory o Fabulous Laboratory), laboratorios locales que ponen al alcance público herramientas de diseño y fabricación digital.

En ellos cualquier persona puede fabricar casi cualquier cosa. Al usuario se le exige el respeto de unas reglas básicas como aprender por propia iniciativa, compartir el uso del laboratorio con otros usuarios y responsabilizarse de mantenerlo limpio y ordenado, así como dar mantenimiento a los equipos del laboratorio. Al ofrecer un espacio para producir objetos físicos con una tecnología de base que agrupa máquinas controladas por ordenadores, se favorece el empoderamiento de las comunidades

Pero el interés pedagógico de la cultura maker no creo que deba situarse tanto en su dimensión productiva, esto es, las posibilidades de crear artefactos al facilitarnos la tecnología para fabricarlos, como en su dimensión epistemológica al impulsar la creatividad en sí, al poner el acento en la rica experiencia de aprendizaje que ofrece la exploración manipulativa del “aprender haciendo”. Cierto es que vista en esta perspectiva no es tan novedosa. Por contra a lo que dice el refranero, podemos afirmar quecon otros mimbres se han urdido los mismos cestos”, o ¿no recuerdan aquellos que hicieron la EGB los talleres de pretecnología y, los adultos más jovencitos, los talleres de tecnología?

En los centros de educación de personas adultas se hacen también experiencias maker “analógicas”, a partir del trabajo colaborativo en proyectos diseñados por los docentes desde un enfoque interdisciplinar, que favorecen la transferencia de aprendizajes. Un abordaje metodológico que incrementa su potencial en la enseñanza de las personas adultas, donde el alumnado dispone de un amplio bagaje de conocimientos y destrezas adquiridas por vías tanto formales como no formales y, sobre todo, con una amplia experiencia profesional que, en muchas ocasiones, se ha obtenido de forma preferentemente manipulativa. Si a eso añadimos que muchos de ellos han tenido una escolarización previa con una marcada visión academicista cuyos resultados han repercutido negativamente en su autoestima, resulta imprescindible evitar ofrecer más de lo mismo y hacer propuestas pedagógicas más ajustadas a sus necesidades y formas de aprender.

Un buen ejemplo de esta cultura hacedora que está presente en los centros de educación de personas adultas es la maqueta del molino de gofio del Barranco de Ruíz, construida por el alumnado del CEPA La Guancha. Se trata del producto de un trabajo interdisplinar planteado desde los ámbitos social y científico-tecnológico con el objetivo de fomentar el patrimonio natural, cultural e histórico de San Juan de la Rambla, cuyo proceso de elaboración nos documenta el siguiente video: https://drive.google.com/open?id=150c-VHmBAuwsoUZSBMbTJpNYMih9FTdI

La experiencia también tiene un componente colaborativo interniveles al estar protagonizada por el alumnado del tramo IV de la Formación Básica de Personas Adultas, que ha recopilado la información para crear la maqueta a escala 1:25 del Molino Ruiz o de La Grieta, también conocido como el molino de gofio del Risco o de las Pencas, y por sus compañeros del tramo III que lo ha documentado con las infografías y paneles informativos que la acompañan.

Este proyecto interdisplinar, en el que se integran los contenidos curriculares de las materias de matemáticas y sociales, promueve un conocimiento del patrimonio cercano y abre las aulas del centro a su entorno más próximo, dando visibilidad al trabajo que en ellas se hace con su exposición pública en el Ayuntamiento de La Guancha, entre el 27 y el 31 de mayo, y en La Alhóndiga del casco de San Juan de la Rambla, la semana del 3 al 7 de junio.

/et/file/img-20190517-wa0002jpgimg-20190517-wa0002.jpg

Maqueta del Molino del barranco de Ruiz

 

Como esta experiencia nos muestra, no son las grandes infraestructuras o dotaciones logísticas las que garantizan una enseñanza de calidad. Lo que sí es absolutamente necesario es contar con profesionales innovadores que desarrollen en sus centros "pedagogía hacedora". Las buenas prácticas, que vamos conociendo gracias al trabajo de visibilización en que nos estamos empeñando, constatan el hecho de que las nuevas tendencias educativas, como esta de la "cultura hacedora", también sacuden los centros que imparten enseñanzas de educación de personas adultas, ofreciendo auténticas segundas oportunidades para el aprendizaje.

Si con tan pocos medios se puede hacer tanto, unas enseñanzas bien dotadas nos permiten soñar con horizontes ilimitados. Seamos, por tanto, optimitas. Corren buenos tiempos para el aprenizaje a lo largo de la vida.

Sildid:
Share on Facebook Share on Twitter Epale SoundCloud Share on LinkedIn