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Blog

Vieja escuela, techos altos

17/01/2021
por Antonio Reguera
Idioma: ES

En estos momentos de lucha contra la pandemia,  no estaría de más reflexionar sobre la seriedad de esa lucha. Y de igual manera que, en legislaturas anteriores,  se emprendió una importante lucha para liberar de sus pagos a las compañías de seguros y cargar al ciudadano con los mismos, al culpabilizarlo del accidente o de la enfermedad… por haber bebido o por haber fumado… Ahora se emprende una campaña similar,  y no se trata tanto de buscar soluciones, como de buscar culpables y será el ciudadano que no se cuida o que no se vacuna el culpable…

Y así, hemos observado cómo se implementan elementos contaminadores o difusores de enfermedad sin que se tomen en la más mínima consideración sus efectos contra la población.

Y, en cualquier calle, se nos insufla en plena cara el aire contaminado de Dios sabe que desagüe de aire acondicionado o se nos encierra en edificios sin ventilación natural –incluso en hospitales- obligándonos a respirar aire viciado cargado de nadie sabe qué.

En edificios públicos, y por supuesto en edificios escolares, han desaparecido las referencias a la altura que en su momento se creyeron purificadoras del aire que se respira. Y ahora, cuando parece que el aire libre sí importa,  siguen sin considerarse y nadie parece informar de la necesidad de nuevas normativas constructoras…

Nos dice  Mónica Vázquez Astorga  al respecto de Los edificios escolares de primera enseñanza de Almudévar (Huesca, España) (1923-1936) que  “Atendiendo al régimen legal y a las instrucciones técnico-higiénicas vigentes, las escuelas debían ubicarse en lugares sanos y soleados, de fácil acceso, y con la debida orientación en función de las condiciones climatológicas de cada localidad. Las clases tenían planta rectangular para facilitar la acústica y la vigilancia (con una superficie, por lo general, de 9 x 6 m, y con unos 4 m de altura, mínima, para permitir la renovación de aire) y una capacidad que dependía del tipo de escuela. Así, las aulas de las graduadas estaban previstas para unos 42 escolares mientras que las de las escuelas unitarias estaban pensadas para un número mayor, de unos 50 o 60 colegiales. Se cuidaba su adecuada ventilación e iluminación, y de ahí que los ventanales ubicados en los lados mayores se situaran a 1,20 m de altura del suelo y tuvieran como dimensiones más habituales 1,80 x 2,40 m, siendo giratoria la última fila de cristales para conseguir una ventilación constante; así como la de las demás dependencias complementarias.”

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7522582

 Pero no hace demasiado tiempo hemos podido ver como se bajan techos ¿para ahorrar calefacción?   O como,  para ¿gastar  electricidad? se construyen hospitales y centros públicos sin ventilación natural.

Algunos de nuestros alumnos mayores han conocido tiempos donde ventilar era importante. Es la verdadera memoria, con mucho que aportar en un presente dudoso.

 

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