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¿Cómo se puede reducir la huella ecológica de los proyectos europeos?

07/01/2019
by Rumen HALACHEV
Idioma: ES
Document available also in: EN HU EL SL DE FR IT PL CS

/es/file/mobility-environmentMobility environment

Mobility environment

 

Los proyectos europeos son excelentes instrumentos para fomentar el movimiento de personas, ideas y buenas prácticas, pero las repercusiones de la movilidad en el medio ambiente son preocupantes. Es necesario incorporar incentivos mejor diseñados para desarrollar proyectos respetuosos con el medio ambiente.

 

¿Qué melodía acompaña a un proyecto europeo? El rugir de los motores de los aviones, el estrépito de las vías del tren, el rodar de las ruedecillas de las maletas por las calles empedradas de Bruselas.

Permítanme que ahonde en esta cuestión.

El programa Erasmus+, que engloba todos los programas anteriores de movilidad promovidos por la UE, pone en circulación a muchas personas. En 2016, movilizó a unas 725 000 personas por toda la geografía europea, ya fuese para estudiar, para formarse o para realizar labores de voluntariado. El programa va por buen camino para alcanzar su objetivo de cuatro millones de personas que hayan estudiado, se hayan formado o hayan impartido clase en el extranjero antes de 2020.

La movilidad también está implícita en la Acción Clave 2 de Erasmus+, la cual financia numerosos proyectos de educación de personas adultas. El consorcio de un proyecto multianual sobre educación de personas adultas suele reunirse al menos un par de veces en países distintos al propio y celebrar un evento multiplicador en algún punto de Europa.

Los proyectos europeos implican trabajo colaborativo, intercambio de prácticas y establecimiento de una identidad profesional común basada en el contacto personal. Todo ello a su vez implica un buen número de desplazamientos en avión, tren y, en algunos casos, en coche. Como resultado, la huella ecológica del proyecto y todas las actividades que lo rodean es considerable. ¿Qué podemos hacer al respecto?

¿Los beneficios de la movilidad son lo bastante significativos como para compensar sus costes a nivel climático? ¿Basta con asegurarse de «pensar en el medio ambiente» mientras se imprimen los materiales de una conferencia? Prácticamente nadie seguiría este tipo de razonamiento en una época marcada por una inminente crisis climática. Por otra parte, la movilidad refuerza la idea de que nuestro continente es un espacio compartido.

¿Quizás la dimensión medioambiental debería incorporarse de forma más eficaz a las estructuras de los proyectos, incluso del propio programa Erasmus+?

¿Y si en los formularios de propuesta de proyecto fuese obligatorio incluir un plan de sostenibilidad medioambiental? ¿Y si dichas propuestas recibiesen más puntos por cada reunión física que se sustituyese por una virtual? ¿Podrían los periodos de movilidad ser más largos si se redujese la circulación de personas? ¿Y si se utilizase una herramienta transparente y de uso público para calcular la huella ecológica de los proyectos y se creasen incentivos económicos para aquellos cuya huella fuese lo menor posible?

Se trata de ideas lanzadas al aire pero que quizás deberían valorarse detenidamente. Necesitamos un método sistémico para introducir una dimensión de conciencia climática en los proyectos.

Consulte esta lista de recomendaciones para reducir el impacto medioambiental de los proyectos internacionales

 

Agradecimientos: Muchas de las ideas recogidas en este artículo tienen su origen en conversaciones entre compañeros de mi anterior lugar de trabajo, la Fundación finlandesa de aprendizaje a lo largo de la vida (Kansanvalistusseura). Uno de los objetivos estratégicos de esta fundación es proteger el medio ambiente a través de la educación de personas adultas. Concretamente, la idea de crear una herramienta para calcular las emisiones de carbono de los proyectos es del responsable de economía y desarrollo, Jarmo Pykälä.

Más información:


Markus Palmen es periodista, escritor y productor audiovisual, además de profesional autónomo. Desde agosto de 2017 se ocupa de la coordinación del tema Políticas. Durante ocho años, Markus ejerció como director editorial y editor jefe de la revista European Lifelong Learning Magazine.

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